El consumo de proteínas tiene un papel fundamental en los 1000 primeros días de vida pero si la ingesta es elevada puede sobrecargar el riñón afectando a la filtración renal. Así mismo existe una relación entre el consumo elevado y el riesgo de tener sobrepeso en la edad adulta. Por esos motivos es tan importante adecuar la cantidad de proteínas a las necesidades de los bebés.

Durante el primer año de vida, el sistema inmunitario está todavia en proceso de maduración. El intestino es el órgano inmunitario más grande y por ello tan importante en el desarrollo de dicho sistema de defensa. Los probióticos son microorganismos vivos que se toman a través de la alimentación y responsables de una flora intestinal saludable y en consecuencia del sistema inmune.

La leche materna tiene proteínas de excelente calidad pero en baja cantidad (ideal para el correcto crecimiento del niño), ayuda a la prevencio de alergias y es de fácil digestión. Además es fuente natural de probióticos como el Lactobacillus reuter. Cuando no se pueda o no se quiera dar el pecho, los expertos recomiendan leches infantiles con contenido en proteínas lo mas bajo posible y que ayude a su protección.

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